MIGRACIÓN LIMINAL
Migrar es habitar el umbral. Entre lo que se deja atrás y lo que aún no tiene forma. Puede ser voluntaria o forzada. Nostálgica, ajena, dolorosa. Buscar ser aceptado, adaptarse a otra lengua, a otras normas, a otro cuerpo social.
Cambiar de territorio es también cambiar de piel. Pero migrar es, al mismo tiempo, visión y futuro. Descubrir nuevos lugares, otras personas, nuevos sabores.
Reunir a la familia en un “nuevo mundo”. Aceptar el choque cultural y emocional que llega como un huracán. La migración es cruzar un límite. Y transformarse en el proceso.





